La introducción de cambios no siempre implica una evolución en el ámbito que se hagan. Si se imponen por motivos de propio beneficio, a pesar de que un gran grupo de personas que participan están en desacuerdo, lo único que pueden generar son problemas y discrepancias. Este es el caso de las nuevas ventanas FIBA.

Esta modificación en la Copa del Mundo de baloncesto da paso a una nueva era en el baloncesto de selecciones. Un sistema más justo para aquellos países que tienen menos peso a nivel europeo y que nunca han podido competir de tú a tú con las principales potencias para lograr su clasificación. Sin embargo, con la poca competitividad y los marcadores abultados que se pudieron ver en la fase de grupos en el Eurobasket 2017, no parece ser una decisión demasiado lógica y acertada.

La FIBA publicó en su página web para los aficionados una explicación detallada de los motivos que les han llevado a tomar esta medida y los cambios más relevantes. Entre ellos, destacan las intenciones de dar más opciones a los equipos nacionales más modestos, llenar los periodos sin partidos de entre torneos y dar la oportunidad de disputar encuentros oficiales como local, algo que actualmente solo sucedía con las giras de preparación para las fases finales.

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Así es el nuevo calendario para el torneo más importante de países. FIBA

Estas ideas chocan directamente con los intereses de dos de las competiciones más seguidas del mundo como la Euroliga o la NBA. El campeonato de clubes más importante del viejo continente modificó recientemente su formato para aumentar la competitividad, generando que en ocasiones se disputen dos partidos por semana (martes-jueves o miércoles-viernes). En el caso de la mejor liga del mundo, el caso es aún más flagrante. La distancia y el ajustado calendario hacen literalmente imposible que participen en estos partidos.

Las reacciones del mundo de la canasta, especialmente en contra, no se han hecho esperar. El equipo de Estados Unidos, según informó el periodista de ESPN Marc Stein, tiene planeado utilizar jugadores de la G-League, liga de desarrollo de la NBA, para estos encuentros. El combinado nacional español también se vería fuertemente afectado debido a la gran presencia de sus componentes en el otro lado del charco.

Este hecho se podría concebir como una gran oportunidad para que los menos habituales puedan vestir la camiseta de su selección en partido oficial. Pero provocaría una difícil gestión para las federaciones a la hora de conformar la lista de convocados para la fase final de la competición, ya que tendrían que dejar fuera a sus mejores hombres o a aquellos que han conseguido obtener el billete. Esta fue uno de los argumentos que dio Ettore Messina, seleccionador de Italia, durante una de sus ruedas de prensa en el pasado Eurobasket.

Un problema que ha traído ya bastante cola y un conflicto de intereses que parece estar lejos de tener una solución adecuada para todos, en especial para los jugadores, principales perjudicados de la situación. Ninguna de las partes quiere dar su brazo a torcer y ya solo queda poco menos de un mes para la primera ventana de partidos.

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